» Carta Editorial
El proyecto de construcción de una torre en la manzana donde se sitúa el conjunto monumental Iglesia y Convento de Santa Catalina de Siena, en la ciudad de Buenos Aires, ha motivado la preocupación de esta Comisión Nacional, y de algunas ONG’s dedicadas al patrimonio. No parece, en cambio, haber despertado análoga preocupación en el gobierno porteño, el cual aún no ha dado respuesta a las advertencias oportunamente cursadas por este organismo nacional en ejercicio de las facultades de superintendencia que emanan de la Ley 12. 665.
En efecto, el proyecto en cuestión –cuyos detalles constructivos han sido requeridos, sin éxito- amenaza seriamente los valores patrimoniales del monumento al impactar dramáticamente en los terrenos aledaños donde, otrora, se emplazaba el enterratorio conventual. A ello se suma el riesgo potencial para las estructuras murarias y cimientos del edificio, y tenores de humedad ya consolidados. No menor será el impacto del volumen emergente en la amortiguación visual del valiosísimo conjunto patrimonial.
Por otra parte, la Comisión Nacional ha rechazado categóricamente una inusitada propuesta del gobierno porteño ¡de trasladar el antiguo muro ladrillero supérstite, en la calle Viamonte!
Todas estas acciones ejecutadas con firmeza y con diligencia por la Comisión Nacional, han merecido un persistente silencio de parte los diarios “La Nación” (nota fecha 25-6-12) y “Clarín” (nota de fecha 28-06-12), con el consiguiente empobrecimiento de la información puesta a disposición de los lectores. Ya nos hemos ocupado en ocasión anterior (Boletín Nº11, noviembre, 2011) de la usual superficialidad de los grandes medios nacionales al abordar los temas patrimoniales sin la debida investigación en las fuentes rigurosas, que son precisamente, los archivos de este organismo.
Este llamativo silenciamiento de la actuación del máximo organismo nacional en el sensible caso que nos ocupa (en contraste con la merecida ponderación que se le dispensa a las ONG’s), distorsiona la veracidad de la noticia, al trasladar a los lectores la falsa impresión de la inacción del Estado Nacional, cuando se trata de todo lo contrario. Nuevamente, nuestros lectores del Boletín sabrán juzgar con madurez y mejor información.
Hasta el próximo número, el mes venidero.